
España está a la cabeza de Europa en absentismo escolar. Un tercio de los escolares deja los estudios obligatorios. Estos casos son preocupantes sobre todo cuando aparecen a edades tempranas.
La raíz del problema viene dado por una serie de factores: contexto social, la familia, el funcionamiento de sistema educativo, la actitud de la Administración, el trabajo de cada profesor y la disposición del propio alumno. El problema suele estar en casa, y no en los centros. Problemas de la familia, laborales, padres que no entienden por qué su hijo debe ir a la escuela si ellos no fueron, son la principal fuente de casos de absentismo. Como “castigo” más que como solución se suele multar a los padres de estos jóvenes.
El aumento del número de docentes por centro, reduciría el número de alumnos por profesor y ayudaría a que este dispensase un trato más cercano hacia el alumno, lo que aportaría un apoyo positivo para que el fracaso escolar descendiera. Además estos profesores deben llevar a cabo la presentación de los contenidos de enseñanza de forma más atractiva y motivadora, además de centrarse en darles una especial atención a los estudiantes afectados por problemas; estas serían algunas de las características específicas de los centros con mayor capacidad de reducir el fracaso. Sin embargo, se puede afirmar que hoy en día los profesores sufren una falta de incentivación y de implicación, sobre todo en los colegios públicos. La atención personalizada es la premisa fundamental para el buen funcionamiento de la enseñanza por lo tanto los departamentos de orientación son una pieza clave que complementa la labor del maestro, ya que cuentan con trabajadores sociales que colaboran con la familia en los casos de alumnos con necesidades educativas especiales
El sistema educativo de nuestro país presenta grandes fallos, y el absentismo escolar es uno de los efectos más negativos de estos fallos, para solucionarlo se debe revisar meticulosamente el problema y viendo los resultados que se obtienen hay que actuar, no con papeleo ni actos burocráticos, hay que actuar ayudando al principal afectado, que es el joven que puede perder su derecho a la educación, lo que puede marcar su vida para siempre.
Jose María Pérez
David Segovia López
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