viernes, 11 de diciembre de 2009
Un conductor recorrió 600 km con un cartón en su parabrisas

Un conductor de camión fue detenido por la policía china después de recorrer cientos de kilómetros con una hoja de cartón que cubría su parabrisas roto. El señor Li asomó la cabeza por la ventana del lado o miraba a través de pequeños orificios en el cartón, para ver el camino, según informó la cadena China News.
La policía de tránsito le ordenó que se detuviera después de que lo detectara en la autopista. “Hacía mucho frío, cuando vimos un camión con un parabrisas de cartón y el conductor tenía la cabeza fuera de la ventana del lado todo el tiempo”, dijo uno de los policías que participó en la intervención.
Mark Boyle: el hombre que lo dejó todo

Mark Boyle, un hombre harto de un estilo de vida propio de la ciudad y de la plaga del consumismo, como afirman algunos, esta plaga nos está devorando, acabando con nosotros y con nuestro dinero que con tanto sacrificio ganamos y que se nos va más rápido que el agua.
Con esto en su cabeza Mark decidió dejarlo todo, y a esto me refiero con su trabajo, su casa y hasta con su novia de 26 años que no estaba preparada o dispuesta a este estilo de vida. El hombre era un existoso empresario con planes a futuro y con un buena cuenta bancaria, pero ante facturas interminables y estrés laboral, tomó tan drástica decisión, adoptando un estilo de vida más que sencillo diría yo precario.
Ahora con treinta años muchos tabloides y sitios web hablan de cómo ha logrado sobrevivir sin nada de dinero por un año entero. El expresa como se siente: “Está siendo fantástico. Nunca sabía cuando estrés y preocupación me traía el dinero hasta que no me libré de él”. Y por si alguien se pregunta si extraña su vida cuando tenía dinero… el responde: “Estrés, atascos, extractos bancarios, facturas… ¿por qué iba a echar de menos algo así?
jueves, 10 de diciembre de 2009
Dos vagabundos herendan una gran fortuna de su abuela
Para recibir la fortuna, los afortunados deberán demostrar que su madre, que los abandonó, ya no vive.
Zsolt y Géza Peladi, dos vagabundos húngaros de 41 y 39 años, pueden ahora convertir en realidad algunos de sus sueños, pues se han visto sorprendidos por una herencia de 111 millones de euros.
Los hermanos viven en las afueras de Budapest y sí sabían que su madre, que los abandonó y aparentemente falleció hace años, provenía de una familia muy rica con quienes no mantenía relaciones.
Hace pocas semanas fueron localizados por un trabajador social húngaro y se enteraron de que eran herederos del millonario legado de su abuela. En su testamento, la fallecida nombró como única heredera de su fortuna a la madre de los dos Peladi.
No obstante, un problema para hacer efectiva la herencia es que Zsolt y Géza no tienen un certificado de defunción de su madre, por lo que deberán ver cómo se puede demostrar que ya no vive.
De todas formas, los afortunados hermanos esperan sobre todo que ahora, con su mejorada situación, puedan encontrar pareja y amor, ya que, según explicaron, como vagabundos, “las mujeres ni nos miran”.
Zsolt y Géza Peladi, dos vagabundos húngaros de 41 y 39 años, pueden ahora convertir en realidad algunos de sus sueños, pues se han visto sorprendidos por una herencia de 111 millones de euros.
Los hermanos viven en las afueras de Budapest y sí sabían que su madre, que los abandonó y aparentemente falleció hace años, provenía de una familia muy rica con quienes no mantenía relaciones.
Hace pocas semanas fueron localizados por un trabajador social húngaro y se enteraron de que eran herederos del millonario legado de su abuela. En su testamento, la fallecida nombró como única heredera de su fortuna a la madre de los dos Peladi.
No obstante, un problema para hacer efectiva la herencia es que Zsolt y Géza no tienen un certificado de defunción de su madre, por lo que deberán ver cómo se puede demostrar que ya no vive.
De todas formas, los afortunados hermanos esperan sobre todo que ahora, con su mejorada situación, puedan encontrar pareja y amor, ya que, según explicaron, como vagabundos, “las mujeres ni nos miran”.
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